Desde el taxi que me lleva de un extremo a otro de la ciudad, echo un vistazo a la cotidianeidad de los lugareños: el tráfico de todos los días, los grupos de oficinistas que buscan restaurante a la hora del almuerzo, los universitarios que salen de sus clases, los desocupados que caminan con la mano en los bolsillos, mujeres ajetreadas, hombres apurados. Niños que confían en las manos de sus madres. Para ellos es un día cualquiera. Para los foráneos que estamos de paso, no. Nos convertimos, casi siempre sin quererlo, en observadores inoportunos, en voyeristas de una realidad ajena. Lamentablemente, a veces, de la propia.

“Cuando trato de explicar mi país en el extranjero, todo parece estar yendo bien, pero si sigo los sucesos día a día, la angustia me mata”. Una socióloga que trabaja para el gobierno reflexiona en medio de una entrevista sobre movimientos sociales. No la interrumpo, pero ella calla. Me mira y se da cuenta que a ese tema no quiero llegar. Luego retoma la discusión sobre los indígenas y su marcha hacia la capital del país. Ambos nos sentimos más cómodos con las palabras “proceso”, “big picture”, “el inicio y el final de una etapa”. El mate de coca ayuda a digerir nuestro cinismo.

Confieso que practico un desprecio por la coyuntura. Siempre me pareció que el día a día importaba poco, solo quizás para los que han hecho de la cotidianeidad su profesión. Estar pendiente de los sucesos, me irrita, porque creo que por sí solo cada hecho aislado no merece la pena, no vale la atención. Tengo la vocación de mirar por encima del hombro a los que celebran la cotidianeidad. A aquellos seres pavlotianos de la noticia sin importancia. A los del click fácil. No es la consecuencia de un sesgo profesional. Las ciencias sociales me parecen finalmente un buen refugio para un narrador sin talento. Creo que se trata simplemente del desquite camuflado de soberbia de aquellos que tenemos la desdicha de sentirnos forasteros en cualquier ciudad, incluyendo la que creemos nuestra.

Buscando a la Camila peruana

12 sep 2011 In: El Folklore de Mi Tierra

AAR, quizás sin darse cuenta, ha iniciado el último reality de la política peruana. Con la misma desesperación de Buscando un Inca, con el mismo suspenso de El Laberinto de la Choledad, y con la angustia por el desenlace de Travesuras de la Niña Mala, se lanza ahora la búsqueda por la Camila Vallejo peruana, una suerte de remake político estudiantil de La Paquita Peruana mezclado con Mexico’s Next Top Model y su yapa de La Casa de Magaly.

El ataque de los Opus vivientes ha proyectado no solo su sombra sobre Pando, sino sobre una Lima más gris que nunca. La euforia inusitada por Mistura es una gran cortina de humo para mantener a la juventud atragantada y con una indigestión que paraliza (los fanáticos de las teorías conspirativas indican que la escasez de Sal de Andrews sería parte del plan). Solo una émula de Camila Vallejo, aquella chiquilla chilena alimentada a punta de Super Ochos que ha despertado más ganas extranjeras que Mockus hace un año (hoy Mockus es candidato a la alcaldía de Bogotá con 10% de intención de voto, pero a nadie le importa), podría abrir trocha en medio de Lucianitas, Kenjis y Angelas Palominos para sacarnos del letargo político causado por la crisis de representación política en los Andes y por la volatilidad emocional de Roberto Martínez.

¿Dónde está nuestra Camila Vallejo? ¿Podremos encontrar algún rostro femenino de belleza serena, sonrisa Kolynos y cruzada de piernas a lo Sofía Franco que además sepa quién es Felipe Osterling sin buscar en Wikipedia? ¿O será acaso una Tula Rodríguez, versión light y sin Carmona (pero con novio bloggero para el toque 2.0 a los domingos am), que no se presente ante cámaras repitiendo mil veces: “Yo como joven pregunto”? En palabras simples, ¿encontraremos a nuestra Maricielo Effio de Sociales? En las siguientes entregas, daremos un paseo por la galería de mujeres jóvenes y no tan jóvenes (Bisso, Leyva, no lo tomen personal) hasta encontrar a la Camila Peruana. Que Dios y Anonymus nos ayuden.

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Moving-out

4 sep 2011 In: General

Cinco años después regresé a la misma calle de Magdalena, esta vez en la acera de en frente. Nada ha cambiado mucho, la verdad, salvo el precio de los alquileres. El mismo kiosko de periódicos, la misma carretilla de frutas, el mismo bodeguero, los mismos guachimanes. La vida, por otro lado, es paradójicamente más adolescente, la del estudiante en trabajo de campo, sin horarios ni dinero de sobra. Durante seis meses tocó quedarme en Lima y luchar contra la ridiculez de convertirme en un turista en mi propia ciudad. Mientras los amigos de siempre ya no solo piensan en los hijos sino también en la vasectomía, yo continúo con las dos maletas a todas partes, con la única seguridad en la vida que mis libros están a buen recaudo en el sótano de una casa en South Bend. Sin embargo, a estas alturas, también he comprendido que es inevitable que el destino te sorprenda y que por más mudanzas que vengan en el camino, el equipaje sentimental sea cada vez más pesado. Empacar se convierte en un oficio triste cuando se sabe que no volverás a salir de ese ascensor con la sonrisa llena de las ganas de quedarte hasta el día siguiente. Y desempacar será más triste aún cuando despierte en otra ciudad y hayas desaparecido por obra y gracia del “move-on, buddy”.

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La primera salsa

28 may 2011 In: Buscando a una Ex
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¿Quién no recuerda su primera salsa? (No vale con la prima). Esa en pista de baile de ocre rojo, de fiesta pre-promo que organizaban los escolares para ver si les alcanzaba un viaje al acabar Quinto a Chincha si quiera. Esos tonos (sic) con cortadoras, luces lilas y semáforos. ¿Quién no recuerda a la chica de su primera salsa? Rocío Bazán. La muchacha de la sección C de lazo en el cabello y belleza serena. Inalcanzable a la salida de clases, pero a tan solo a unos pasos aquella noche. ¿Quién no recuerda la primera vez que puso sus manos sobre la cintura de la chica y cayó para siempre en la adicción al movimiento de las caderas femeninas? “Amor no hieras mas mi vida, amor de siempre, amor temprano…” Y si pues, ahí estaba Jerry Rivera, soplándote la letra que tenías que repetir al oído de la susodicha: “Soy arena del desierto, voy, volando por el viento”. Esas salsas interminables, eternas, de nervios y emoción, que terminan tan solo para aguardar la siguiente.

Veinte años después, movido por una misteriosa razón (que luego descubrí que se trataba de nostalgia), fui por primera vez a una presentación en vivo del ex “Baby de la Salsa”. Larguísimas colas  que rodeaban la discoteca de Lince anticipaban que no era el único desprevenido. La impaciencia ante la demora solo abonaban a favor de la histeria femenina que estalló ante la incursión de su voz: “Amor no hieras mas mi vida…”. Ahí estaba. Veinte años después. El testigo de mi primera salsa frente a frente, repitiendo una vez más su mejor (y único, me percaté en ese momento) repertorio: “…soy, quien va a vestir tu cuerpo, hoy, con mi piel y mi aliento, voy cercando tu cintura, en las tardes tan oscuras, que, solíamos amarnos solamente con miradas”.

El problema con el paso de los años es que te ciegan la ilusión. El buen Jerry, el baby, resultó que además de no actualizar su cancionero, tampoco bailaba. Resultó tremendo troncazo. Resultó, además, que con el tiempo terminó pareciéndose a Coqui Toledo, una suerte de hermano menor de Juan Sheput con voz de Héctor Felipe. Resultó que comprendí inmediatamente a mi viejita escuchando incansablemente a Leo Dan. Me quedé convencido que La Hora del Lonchecito en unos años pasarán las canciones de Jerry Rivera y que, en un futuro no lejano, vendrá a Lima a dar conciertos solo por el día de la madre.

“Ven, ven, que quiero amarte, ven, ven, que quiero hablarte, ven, ven, ve lo que siento, cosas que oculté por miedo”, que hasta ahora siguen siendo frases al oído a Rocío Bazán.

Planchas

13 ene 2011 In: El Folklore de Mi Tierra

Trece planchas presidenciales se han inscrito en busca del premio mayor. Perú, país de outsiders, no le ha dado a oportunidad en esta ocasión a aquellos ciudadanos que por mérito propio (fuera de las canchas políticas) merecían pasar por el escrutinio de las urnas para ser alternativa de gobierno el 2011. En reconocimiento a su valía, y consecuentes creyentes de que es hora de re-pensar las nuevas formas de representación política en el país, propongo otras 13 planchas presidenciales para que Usted, interesado y cauto ciudadano, reflexione sobre quiénes realmente deberían tener las riendas del futuro del país.

La plancha quemada: Beto Ortiz, Bruno Pinasco y Renato Cisneros

La plancha cumbiambera: John Kelvin, Santiago Alfaro y La Tigresa del Oriente

La plancha #todoencaja: Silvio Rendón (los demás renunciaron el día que se inscribió la lista)

La plancha hora-loca: Aldo M, Jaime Bayly y Claudia Cisneros

La plancha yo-no-soy-fujimorista: NanoGG (El Peruano), Rosa María Palacios (Hurtado Thriller) y Silvio Rendón (habla pes Foncodes)

La plancha soy-de-izquierda-créeme: Gastón Acurio, Dionisio Romero y Antonio Cartagena.

La plancha IQ120: Jaris Mujica, Natalia Parodi y Luciana León

La plancha marinera: Patricia del Rio, Mauricio Fernandini y Percy Medina

La plancha Magneto: Julio Cotler, Hayimi y Rosita Chu (accesitario: el pulpo Paul)

La plancha Punta Sal: Zaraí Toledo, Lady Bardales y Willy González.

La plancha Cholo Soy: PPK, el gringo Karl y Vicky Peláez

La plancha Viagra: Genaro Ledesma, Judith de la Matta y Luis Bedoya Reyes.

La plancha yo-escribo-con-el-poto: Malapalabrero, Silvia Núñez de Arco y Vanessa Tello.

La Peruanidad al Palo 2010

31 dic 2010 In: General

No sólo Vargas Llosa lleva el Perú en sus entrañas, sino cada uno de nosotros con toda la comilona que nos hemos metido. El 2010 se ha comido más rico porque desde ahora ya no se saca pecho, sino se saca guata. Esa panza post-tacutacu es tan orgullo nacional, casi casi a la altura del poto de Vanessa Tello. De hecho Zavalita no hubiera andado “sin amor” por las calles de Lima si hubiera tenido la guía de huariques de Gastón. Pero también que de hecho sin Zavalita no hubiera habido Nobel.

El Nobel nos llenó de orgullo pero de huachafería también. Vargas Llosa pasó de ser el odiado ciudadano español durante el early fujimorismo a orgullo nacional con su dibujito de Cherman de yapa. Desde su discurso, todititos los cholo power han descubierto que no son nada sin su Patricia de turno. Pero también ha institucionalizado la vieja práctica de levantarse a la prima. Así, la nobleza de la primita se te hace más Nobel.

El año 2010 ha sido prolífico en frases que sintetizan la idiosincrasia del peruano en la era Perú Avanza. Nos hemos llena de egos colosales, tanto en los más grandecitos: “La plata llega sola” (AGP), como en los más chibolos “Tócame que soy realidad” (Reimond Manco). Hubo poco espacio para la autocrítica: “Soy un marido, en general, ejemplar” (Nicolás Lúcar), por eso apreciamos la humildad con la que Melcochita se ve frente al espejo en medio de la adversidad: “No me salen cachos por falta de calcio”.

Pero hay cosas que no cambian: la doble moral de la conciencia moral del país está igualita que siempre. En las combis se canta que “los hombres son una basura” y las feministas felices (¿ahí sí no hay anti-premio, no?). Si tu primo fue fujimorista, fue un “fujimorista bueno”. Pero no es lo mismo ser choro que choro aprista; no es lo mismo ser marica, que marica aprista. El choro caviar no existe, el marica caviar es un símbolo de la lucha contra la intolerancia. En este país donde hay ordenanzas municipales que prohíben la discriminación, se discrimina con más concha. Mucha chalina (verde), pero también mucha franela.

Y para cerrar el año, el ranking de lo que hizo que los peruanos estemos más al palo que de costumbre. Y ya saben, lo que Uds me desean, yo les deseo el doble:

El rostro masculino del 2010: Richard Gálvez (la mejilla de la que todo el Perú habló este año)

El rostro femenino del 2010: Vanessa Tello (en realidad su trasero)

El grupo musical del 2010: El tío Heduardo y sus soundtracks

El restaurant del 2010: La cocina de Palacio de Gobierno (dicen que ahí tienen más hambre que Cuto Guadalupe).

El libro del 2010: El que está preparando el taxista violín Oscar Visalot (minuto 3.15).

El intelectual del 2010: El Pulpo Paul (empate técnico con Vanessa Jerí)

El post del 2010: Ego colosal por James Curtis Struble

La Evaluación del Talento: Sofía Franco (say no more).

El peruano en el extranjero: Vicky Peláez

El extranjero en el Perú: PPK

El “sonsito” del 2010: Poloff

El pajero del 2010: Henry Spencer (por sus pajas 2.0 con Verónica Linares) en empate técnico con los mineros chilenos.

El “muchachito del ayer” del 2010: Susana Villarán por cómo ganar una elección con rollo 80s.

La frase del 2010: ”Tócame soy realidad” de Alfredo Barnechea (¿o era Reimond Manco?)

El politólogo regio del 2010: Vásquez “Cachetada” Kunze

El personaje del 2010: La pareja conformada por Nicolás Lúcar y Frances Crousillat, por el affaire del ascensor. De acuerdo con Frances: “Yo no voy a dejar mi matrimonio por un par de besos en un ascensor”. Como diría Beto Ortiz: “no te la mereces huevón”.

Lima Caviar (2)

6 oct 2010 In: Lima Caviar

Han pasado diez meses del inicio de la nueva administración edil, y la gestión Caviarán ya puede mostrar el impacto de sus políticas sobre la ciudad. Una de las principales medidas ha sido el cambio de nombre de avenidas, calles, parques, zanjones, huariques y distritos en los casos que éstos no sean “correctitos” o simplemente causen indignación y/o asco. La Comisión “Adopta un Nombre” fue la encargada de estas modificaciones. Estuvo integrada por Victor Bitch (Gestor Cultural y Presidente Honorario del Sindicato Único de Cómicos Ambulantes), Willo Ardito (Miembro del Tribunal Manos Blancas y reconocido catador de la discriminación social), y La Chío (seudónimo de una ilustre especialista en identificar distintos niveles de asco que ha preferido mantener su identidad en reserva). Como resultado de las arduas sesiones de trabajo en La Baguette, se han logrado los siguientes cambios simbólicos que se espera que los ciudadanos de primera y segunda categoría adopten con el paso de los días.

Las avenidas de nombres militaristas desaparecerán. De este modo, la avenida del Ejército se llama ahora Reconciliación; mientras que la avenida La Marina ha adoptado el nombre de Participación. El Jr. De la Unión se llama Calle de la Confluencia. La avenida Wilson se llama ahora Avenida Jimmy Carter. La avenida Brasil ahora tiene el nombre de Avenida Dos Trabalhadores; la avenida Argentina, Madres de Mayo. La avenida Cuba seguirá llamándose avenida Cuba (aunque ahora es de un solo sentido). Como homenaje los ciudadanos que defendieron la democracia desde chiquitos, se realizaron los siguientes cambios. Todas las calles y avenidas que se llamen Grau, ahora son Guerra-García. La avenida Javier Prado se llama ahora García Sayán. Separadora Industrial es Manuel Piqueras; y la Glorieta simplemente La Tía Gloria. Read the rest of this entry »

Villarán versus Jorobado

22 sep 2010 In: El Folklore de Mi Tierra

Hace 2 años escribí un artículo en onda chacota sobre un balance de la izquierda en el Perú a pedido de los amigos de Quehacer (saludos Balo). Acepté hacerlo cansado de tantos balances sosos y de ahí el humor pertinente. Dicho artículo se tituló El  Muchachito del Ayer y causó muchos descalabros entre las ONG limeñas. En ese texto hacía referencia, entre muchas, al Jazz Zone como el lugar de concentraciones políticas de Villarán de la Puente (como la hace cualquier persona en la actualidad). Sin embargo, esta mención causó la indignación de dicha familia. El administrador de ese local, Álvaro Villarán de la Puente (“hermanísimo” de la actual candidata municipal) envió a la revista mencionada quejándose de tal publicación y reivindicando el carácter “de encuentro” de dicho club de Jazz. Me sentí Carlos Álvarez cuando el Chorri Palacios le quiere meter juicio por su imitación. Tranquilo muchachones del ayer. Más bien resérvenme ese local para las celebraciones del 3 de Octubre. (Imagen de Matalascallando)

Lima Caviar (1)

21 sep 2010 In: Lima Caviar

Ciudadanos miran el pasacalle organizado por la alcaldesa Caviarán desde sus casas (Fuente: Website de Fuerza Social)

Marko me acaba de invitar un troncho (no Mirko, sino Marko el ex integrante de los Turbopótamos) y luego de tremendo trip he visto la luz. Voy a votar por Caviarán porque nuestra ciudad merece ser una Lima Caviar. Y como la espera me desespera, quisiera compartir con ustedes una serie de alucinadas de lo que será nuestra ciudad a partir del 1 de enero del 2011.

23 de Setiembre del 2011

La alcaldesa Caviarán sale en pasacalle por las calles del centro de Lima estrenando su más reciente nombramiento como Flor Participativa de la Primavera, reconocimiento otorgado por la ONG Floro Tristón. La comparsa la componen tradicionales grupos teatrales alternativos, en la que sobresale Theresa Rally sonriente por primera vez. Susana Toro, afamada cantante de música negra –disculpen la incorrección política y de género–,  dirige un flashmob de Amiquechú conjuntamente con Guajaja (aunque quedan dudas si es Del Risco). La coreografía es seguida por 20 estudiantes de sociales y ex encuestadores de Arroyo, todos disfrazados de ratitas pero con las manos blancas.

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10 días

15 ago 2010 In: Buscando a una Ex

El amor dura 10 días…. (horas más, horas menos, dependiendo del cambio de horario). Lo repites en voz alta para que no duela. Tres veces. En el taxi suena su canción favorita de José José. Miras las calles vacías. Los postes de luz te persiguen. Son las cuatro de la mañana y no dormiste. Buscas en el bolsillo tu pasaporte. En otro el ticket aéreo. En el saco los últimos billetes de moneda extranjera que te queda (guardas uno para esa colección absurda que tienes). Te preguntas por qué ya no se lleva la foto carnet de la amada en la billetera. El taxi llega al aeropuerto. Sonríes al recordar los chistes que hiciste al llegar. Haces el check-in, buscas la sala de embarque. Te mueres de sueño. Bostezas. No sabes si volverás (ella sabe que no). La historia se repite. Claro, pero en otro idioma. (¿Sabes? tu mala suerte ya no me conmueve). El amor dura 10 días. Lo repites más veces. (El amor dura 11 días, 12, o quizás más…Putamare).

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El Jorobado Blog

Partimos de la convicción de que el Perú no tiene intelectuales y, lo que es peor, a la vez tiene muchos. Nuestro objetivo político es bajarles el pantalón en público. Creemos que leer a Lacan para entender la idiosincrasia nacional es una ofensa que debe ser penada con 48 horas continuas en combi, y que considerarse de izquierda y practicar yoga debe ser castigado con un road-trip a los “conos” de la mano de Genaro Ledesma y Alberto Moreno. Este blog no tiene pretensiones intelectuales. Por el contrario, es anti-intelectual.

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Seudónimo de Carlos Meléndez (Lima, 1977). Creció en Zárate, pero no tiene calle. Estudió en la Facultad de Ciencia Sociales de la PUCP, pero no lavó la bandera. Trabajó en ONGs, pero no es caviar. Estudia un postgrado en los Estados Unidos, pero no importa. Ha escrito impunemente artículos y libros, pero no le ha ganado a nadie. No fuma, si toma. No baila pegado, baila reggaetón. Su mayor obsesión es jorobar a la gente, empezando por él mismo. Ps. Tiene otro blog, uno aburrido: http://jorobadonotredame.blogspot.com/

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