
Ella estudia Ciencia Política en una universidad de los Estados Unidos. El estudiaba Economía en la misma universidad. Ella viene de un país del Pacifico Sudamericano, donde vivía con sus padres, quienes eran médicos de un hospital estatal. El venía de un pequeño país del Atlántico Sudamericano, donde vivía con su padre divorciado, quien era Presidente del Banco Central de Reserva. Ellos se conocieron en una fiesta en mi casa a comienzos del año pasado. Ambos lucieron felices desde los primeros días que empezaron a salir juntos. Durante aquel año, fueron una de esas parejas perfectas que uno ve florecer en medio de la nieve. En la última cena antes de vacaciones, anunciaron que luego del verano se iban a mudar juntos. Ella marchaba a Portugal a hacer un estudio sobre compra de votos. El pasaría esos meses en una pasantía en un organismo multilateral en New York. Luego del receso, los volví a ver, pero por separado. El sólo había vuelto por sus cosas, pues había decidido dejar el doctorado y quedarse a trabajar en la Costa Este. No ofrecía motivos claros. Ella no me contó nada por un buen tiempo, hasta ayer. “Con él cometí todos los errores”, me dijo, mientras veía el fondo de una copa tan vacía como el nuevo apartamento.
Partimos de la convicción de que el Perú no tiene intelectuales y, lo que es peor, a la vez tiene muchos. Nuestro objetivo político es bajarles el pantalón en público. Creemos que leer a Lacan para entender la idiosincrasia nacional es una ofensa que debe ser penada con 48 horas continuas en combi, y que considerarse de izquierda y practicar yoga debe ser castigado con un road-trip a los “conos” de la mano de Genaro Ledesma y Alberto Moreno. Este blog no tiene pretensiones intelectuales. Por el contrario, es anti-intelectual.
Cannabicus Prime
Noviembre 26th, 2009 at 01:07
Jorobado, o esta es una crítica compleja, o tu corazoncito caviar pucp se te salió. O simplemente es una pajeada
Antonio
Noviembre 27th, 2009 at 14:49
Moraleja. Todo aquel sudamericano que se va a estudiar a usa, hace lo que sea por quedarse alli y nunca mas regresar al paisito al cual supuestamente iba a ayudar gracias a sus estudios en el extranjero.
La inka cola y el ceviche son muy ricos, pero los peruanos son capos en no volver al “amado” peru, eso si que no.
Bonito post.
Antonio
Noviembre 28th, 2009 at 16:38
Jorobado, pensandolo bien, se nota una vena interesante en tu post. Hay suficiente aire de sensibilidad sin hacerlo un poema o sin que se note forzado. El final es bueno, simple pero efectivo. Que bien que tengas esa sensibilidad para tambien poder incursionar poco a poco en algo mas literario.
Con tal que no te vuelvas como portocarrero que publica poseia en su blog de literatura, todo esta bien.
(Ejemplo de como un periodista que se computa bacan y intelectualito empieza su reportaje o nota
“era una mañana lluviosa en aquel barrio de la victoria, las nubes grises parecian presagiar la larga pena de una madre que pronto descenderia al vil barro que es reconocer a su unico hijo, aquel retoño que alguna vez fue primavera en flor, como asesino.” Que cojudez, como se nota que estan de moda esos seminarios de periodismo literario donde terminan de malograr a los ya malos periodistas.