- Aló?

- Hola…

- Hola. Ya está. Confirmado: en dos semanas estaré allá. Ya tengo los pasajes. ¿Vienes? Está más cerca, y no necesitas tanto dinero ni visa.

- Hmmm….¿Cuantos días te quedas?

- Aprovecho el break, me quedo diez días…Me pagan el hotel y te puedes quedar conmigo, así que no te paltees por eso.

- Pero no tengo excusa…¿Qué digo en mi casa?

- No la necesitas..Igual te interesa ir a la conferencia, no?

 - Bueno, sí…pero no conozco a nadie allá, y ¿si me dejas sola por quedarte conversando con tanto nerd?

- Vas a ver que no. La vamos a pasar bacán. Confía en mí… ¿Qué pasa? Te noto rara…

- No… no sé, creo que no voy…mejor no, Carlos. Quisiera pero no. No puedo, tengo novio.

Luego de aquel viaje, nunca más me respondió las llamadas, ni los correos electrónicos, ni los mensajes por el messenger (poco tiempo después nunca más la vi conectada). Cambió su perfil de Facebook (“in a relationship”) y subió una nueva foto de perfil, en la que sale abrazada con un tipo que me recuerda a aquel personaje animado compañero de BraveStar: Treinta-Treinta. Solo que ahora no sé si es un caballo u otro cuadrúpedo con cuernos.

(photoshop gracias a Jona).