Mientras los bloggeros del Salón de la Justicia nos distraen con sus vicios del niño que llevan dentro, el verdadero juego de poder está apenas cruzando la frontera. En búsqueda de su re-reelección presidencial (cualquier parecido con la peruanidad es pura coincidencia), AlvaroUribeVélez (léalo así, seguidito, como locutora de RadioCaracoldeColombia) ha venido controlando todo a su alcance: desde medios de comunicación, instituciones estatales, el campamento de Raúl Reyes, hasta nuestra querida, añorada y recordada Leticia (Humala, cholo, ahí tienes tu próxima consigna: “Devuélveme a Leticia”). Bacteria –una suerte de Heduardo chibolo, con menos talento claro está—lo grafica con ese dramatismo impávido propio de los colombianos cuando dicen: “Qué pena contigo”. (Descargue su Monopoly Uribista aquí)


Edu o "Tuti" al lado de Verón (foto: El Comercio)
Mi tío Mauro –que en paz descanse—debe ser lo más cerca a un intelectual que tuvo mi familia. Fue maestro de Historia, interesado especialmente en el período de la independencia. Dedicó gran parte de su tiempo a descubrir héroes anónimos que colaboraron con el nacimiento de nuestra república. “Descubrió” paraguayos, nicaragüenses, hondureños perdidos entre los nombres de miles de soldados y civiles que, por esas cosas del destino, participaron de un modo u otro en una historia obnubilada por San Martín y Bolívar. Luego de documentar cada caso, y con la monografía debajo del brazo, tocaba las puertas de las embajadas respectivas para dar a conocer sus hallazgos. Siempre fue bien recibido por los diplomáticos, quienes gustosos de encontrar a un compatriota perdido en la historia del Perú, agradecían al maestro de secundaria con invitaciones a aniversarios, cocteles y demás.
Un día mi tío Mauro me sorprendió con una revelación: “Sobrino, ¿tú sabías que yo tengo fotos con Belaúnde, Alan García, Fujimori y hasta con Menem?”. Ante mi incredulidad, sacó sus álbumes fotográficos, y página por página fue mostrándome su antología de fotos con los políticos más importantes de nuestro tiempo. Claro, en cada una de ellas salía de refilón, casi siempre en una esquina, con la actitud del colado-del- tono (que no lo era). Recuerdo nítidamente una en la que sale sonriente al lado de un Fujimori volteando la mirada y sorprendido ante el flash. “Esta es la mejor –me dijo—….es que el fotógrafo ya me manyaba”. Efectivamente, mi tío Mauro, gracias a sus modestas contribuciones historiográficas, se había metido en la lista de invitados a ceremonias oficiales de cuánta embajada correspondida, y en cada uno de esos eventos coincidió con decenas de políticos renombrados. Pero finalmente cada fotografía revelaba lo que era: un zampado en la historia oficial. De esta manera, mi tío Mauro terminó pareciéndose a los personajes secundarios que investigaba, testigos cercanos pero anónimos que los libros no registrarán. Read the rest of this entry »
Vos sabés cuánto te quiero, che, pero no voy a dejar pasar esta oportunidad para cargarte un poco. ¿Cómo evitarlo? Porque hace un mes, me sentí del Alto Perú cuando te metieron media caja. Porque la alegría el fin de semana fue más brasileña que nunca. Porque el partido de ayer fue la revancha de todas las domésticas paraguayas. Porque tu D10s se viene suicidando a cuentagotas. Y porque aunque somos coleros en la tabla, sueño con el próximo partido y con la posibilidad de devolverte el 6 a 0, sueño con devolverte la triangulación de las armas, sueño con devolverte a Christian Suárez.
No hay nada nuevo en el rollo de De Soto, por lo tanto no debería haber nada nuevo tampoco desde sus críticos. Uno de los intelectuales más poderosos del Perú (sick) ya no nos ofrece un libro –quizás porque todo lo que tenía que decirnos ya lo dijo hace veinte años–, sino ahora nos entrega un infocomercial, una mezcla de video de Teleferia con documental de Alejandro Guerrero sobre el Manu. De Soto reloaded ha “perdido el apetito por la política peruana” (“pero no por el ají de gallina”) y se transforma en una suerte de vendedor de fotocopiadoras JAAMSA (ver Canal 11, 2 a.m., o video del post), tratando de convencer al incauto cliente de las bondades de su producto. Esta vez no es el microbusero informal ni el empresario de Gamarra, sino el “hermano nativo” el nuevo sujeto del individualismo económico. Y para efectos de demostración, nos presenta a “clientes satisfechos” desde Alaska y Canadá (“Hey, Julie, It’s Hernando from Peru”). O sea, ¿Porque me traes a un esquimal con look de Victor Delfin te voy a creer? No seas loco.
Me quedo con el intercambio entre el “chuncho-que-haría-yo-si-tuviera-capital” y el “nativo-canadiense-Hernando-is-cool”: (Primera Parte del Documental -Minuto 6:30-. Fuente: Utero.pe)
Apu: Bienvenido, soy Ashaninka
Victor Delfín de Canadá: Shushua (sic)
Apu: Ah qué bueno
Sí pues, hermano Hernando. “Ah que bueno”. De Soto sacó las fotocopiadoras, no sólo para venderlas, sino para piratearnos su mismo rollo de siempre. “Ah qué bueno”.
P.D. Disculpen por la calidad del video, pero fue lo único que encontré. Me extrañó, porque las ventas de madrugada de Julio Gagó y compañía son un clásico de los noctámbulos hueveros limeños que prefieren ver la producción nacional a la última temporada de Lost.
La única vez que me sentí un argentino porteño fue en La Paz, octubre del 2004. Lugar: Estado Hernán Siles. Motivo: Eliminatorias para el mundial de fútbol del 2006. Encuentro: Bolivia – Perú, obviamente. Los peruanos éramos pocos en las graderías y presumo que la mayoría puneños. Autori todavía estaba en el banco de suplentes y se le criticaba que hiciera debutar en ese encuentro a Paolo Guerrero. Recuerdo a “Burbujita” Beingolea: ¿Cómo va a hacer debutar en la selección a un delantero que sólo juega en el campeonato alterno? (por ese entonces Paolo era del equipo de reservas del Bayern de Munich, 2004). Aquél día, y quizás desde entonces, fue el mejor de nuestro once. Aunque –para variar– perdimos 1 a 0.
La anécdota cuenta que el estadio se vino abajo con el gol boliviano, pero poco a poco la escasa barra peruana empezó a tararear una canción que dejó en silencio total a los locales en su propia cancha. Perdimos, como casi siempre, pero salimos gritando aquella letra sencilla y pegajosa de canción ochentera. Ningún boliviano se atrevía a responder: simplemente nos miraban, como lamentando la verdad histórica detrás de la letra. Sólo un borracho se atrevió a mentar a la madre a cada peruano que identificaba con la blanquirroja. Claro, sólo fue uno, y sólo envalentonado por el alcohol.
¿Ahora es el ekeko, no? En fin…lamento boliviano. A no hacerse paltas. Por eso mejor, pongan “play” a alégrese el día con esta canción dedicada al Alto Perú.

No soy un intelectual. No quiero serlo. Estudio un postgrado en ciencia política, pero eso no me hace intelectual. Soy politólogo “no más”; así como se es ingeniero de sistemas, enfermera o “coleguita”. Es que el Perú no debería tener intelectuales –qué aburrido–, sino profesionales en ciencias sociales o en humanidades que simplemente hagan su chamba y se dejen de tanta pose. Porque ser intelectual (o pretender serlo) es un sinsentido en un país donde no se sabe si éstos sobran o si simplemente no existen.
El “intelectual” en el Perú, el de éxito, sale los domingos en El Comercio, entrevista página dos, casi siempre con alguna frase que por rimbombante no dice nada: “La democracia debe reconocer el pluralismo de nuestra historia” o “Ayer me pasé la luz roja delante de un tombo en Pezet y me di cuenta que no hay Estado en el Perú” (ajá). La foto ya la hemos visto miles de veces: mirada de necesito- Limonada-Markos, dedo índice inquisidor, camisa de domingo en el jardín trasero de su casa (que es tan grande que tiene las 8 regiones naturales). Luego se empacha y habla de todo, no ven que es un “intelectual”. En treinta minutos pasa desde la Conquista, hasta la Independencia, la guerra con Chile es infaltable, algún presidente del siglo XIX no queda mal (Ramón Castilla está de moda), y no puede olvidarse de Velasco de ninguna manera. Hace alguna referencia a la CVR, nos cuenta quién ganará las próximas elecciones en el 2016 y en el 2021, y por qué Gastón Acurio debe ser personaje del año una vez más. Puede ser pintor, escritor, haber ganado un premio literario (los juegos florales PUCP valen) o simplemente primo de los Miro-Quesada, pero se despacha con la seguridad que te dan las franeleadas de la Chichi, de Rosa María o de Augusto (y hasta de Ocram).

He pasado el día en los suburbios de New York visitando a una pareja de amigos peruanos. Para evitar el tráfico de vuelta, me han traído temprano al aeropuerto. Luego de haber sido “randomly selected” para pasar por el screening (ya quisiera tener esa suerte para los juegos de azar), caigo en que tengo el tiempo suficiente como para escribir el post inicial de este nuevo blog.
Este blog es una suerte de spin-off del otro (El Jorobado de Notre Dame). Para muchos, un estudiante de ciencia política con producción académica mas o menos interesante (las palabras no son mías), no debería estar escribiendo cojudeces (i.e. no soy gay, pero Clive Owen me parece atractivo; el Pelao Cabeza e’Pinga me pareció el personaje del 2008) o gastando bromas pesadas de las cuales me arrepentiré en el futuro (i.e. como hacer una tesis de estudios culturales con el floro que te mete el guachimán de tu chamba; o lo harto que estoy de los talleres de balance sobre la izquierda peruana). Como parece que el intelectual-de- Somos no tiene correa, decidí por un tiempo dejar de postear. A los pocos meses, llegué a una conclusión….no puedo.
He vuelto a abrir el blog anterior, el cual lo limitaré a discusiones profesionales (no intelectuales) de politólogo (que es lo que estudio finalmente). Este blog es para todo lo contrario. Es para que no me tomen en serio (De acuerdo? Si, si, tú oe, no te hagas, tú, el de libro de Laclau bajo el brazo). Para que no vayas y me acuses con tu papá (o hables pestes de mí a tus alumnos). Para que no te arañes. Aunque finalmente, en el fondo, este blog es para que sufras al verme pasar.
El Jorobado Blog recicla algunas secciones del anterior y presenta nuevas. A continuación las 8 secciones en las que se dividirán mis contribuciones. Gracias estimado lector por hacer “click” con este anti-servidor. Y ya sabe, todo lo que me deseas, yo te lo deseo el doble. Read the rest of this entry »
Partimos de la convicción de que el Perú no tiene intelectuales y, lo que es peor, a la vez tiene muchos. Nuestro objetivo político es bajarles el pantalón en público. Creemos que leer a Lacan para entender la idiosincrasia nacional es una ofensa que debe ser penada con 48 horas continuas en combi, y que considerarse de izquierda y practicar yoga debe ser castigado con un road-trip a los “conos” de la mano de Genaro Ledesma y Alberto Moreno. Este blog no tiene pretensiones intelectuales. Por el contrario, es anti-intelectual.